Acerca del sábado según Judios Mesianicos
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Acerca del sábado según Judios Mesianicos
Cuan Frecuencia Oímos Decir que:
“Yeshúa violó el Shabat…”
“La Toráh es una Luz brillante que ilumina nuestras almas con la Verdad de Dios señalándonos una y otra vez a yeshúa”
El Pacto del Sinaí
Quienes estuvieron en el Monte Sinaí y que ratificaron el pacto incluyó a mas aparte de los judíos, ya que el texto clara-mente declara que una multitud mixta salió de Egipto: “Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. Éxodo 12:37-38. Sin duda que algunos egipcios y otros de otras naciones se habían convertido al Dios de Israel y salieron con Israel en las mas grande liberación y redención.
Mientras estaban en el Monte Sinaí, ellos también entraron en el pacto. Parecería que los versí-culos de la Toráh que declara una Ley para el nativo y para el extranjero estaba refiriéndose a esta multitud.
Es cierto que el Pacto Sinaitico fue hecho con la nación de Israel y que tiene ramificaciones tanto nacionales como individuales. Esto es aparente por el hecho de que la tierra es entregada a Israel (en cumplimiento al pacto Abrahamico), y asuntos pura-mente nacionalistas tales como el ejército, reyes, y censos son mencionados y leyes específicas para estos asuntos son entre-gadas. Pero que este carácter nacionalista del pacto también incluye a no-israelitas queda claro, y es extendido a todo el que se una a Israel por medio de la fe en su Dios. Este es aparentemente el énfasis de Pablo cuando el describe a creyentes gentiles recibiendo la ciudadanía de Israel (Efesios 2:12-13), habiendo estado lejos antes, pero que ahora han sido traídos cerca. Mas aun, la imagen del injerto que Pablo hace en Romanos 11, y el énfasis claro sobre Abraham como padre de todos los que creen en Yeshúa (Romanos 4:16), es una clara indicación que los gentiles creyentes en Yeshúa, como los otros temerosos de Dios han tomado residencia en Israel (injertados en la misma raíz) y por lo tanto tienen el mismo privilegio de vivir dentro de los mismos preceptos divinos de la Toráh igual que los creyentes judíos.
Algunos podrían argumentar que la lista de los pecados atribuidos a los gentiles por alguien como Pablo (en Romanos 1, por ejemplo) no incluye el violar el Shabat. Esto puede generar diversos tipos de respuestas, como es obvio.
Primero, que las naciones deben guardar la Toráh es la visión de los profetas para el tiempo del fin. La proclamación masiva del evangelio no ocurrió sino hasta después de la venida de Mashiaj y el Espíritu Santo fue derramado sobre los discípulos, hasta ese tiempo el conocimiento de la Toráh era limitado.
Segundo, ninguna de las listas pretende ser completa.
Tercero, El hecho de que las Escrituras claramente enseñan que la Toráh condena al pecador (ya sea gentil o judío; Ej. Gálatas 3:10, 13) significa que el pecador es juzgado por quebrantar (desobedecer) la Toráh. Siendo condenado por sus propias obras (Revelación 20:12, 13) requiere de una norma universal aplicable a todos por igual, aceptado por todos. Esta norma es la Toráh de Dios, una Toráh que condena a todos los que no están en Yeshúa. Que el no-creyente es condenado por la Toráh indica que el o ella es condenado(a) por quebrantar, violar toda la Toráh, no solamente un aparte (Santiago 2:10).
Esta perspectiva está en armonía con el castigo impuesto a las naciones por desobedecer en guardar las fiestas de Tabernáculos, el Shabat del Señor (Zacarías 14:17-19). Estas naciones no estuvieron frente al Sinaí, ni entraron en un pacto de dos participantes: el Eterno e Israel. Empero, estas son hechas responsables igualmente a la norma de la Toráh. Si este es el caso, uno no puede argumentar que los gentiles del presente están exentos de la observancia de la Toráh por el simple hecho de que no ratificaron el pacto, si este fuera el caso, entonces ese mismo argumento podría ser aplicado a gentiles en todos los tiempos. Queda claramente establecido que no hay evidencia al respecto en los textos de los profetas, que consistentemente mencionan a gentiles justos como observadores del Shabat dado a Israel (Isaías 56:1; 58:13, 14; 66:23).
Algunos podrían argumentar que cuando los creyentes son llama-dos a obedecer los mandamientos de Dios, la pregunta más impor-tante que se debe hacer es “¿Cuáles mandamientos son apli-cables para mí?” Alguien podría responder que ciertos manda-mientos, como el del Shabat, no son aplicables a la iglesia del presente. Si hay leyes específicas dadas para grupos específicos es obvio (para hombre/mujer, rey/ siervos, casa-dos/solteros etc.), pero aislar al Shabat aduciendo que fue dado exclusivamente para los judíos requiere una base bíblica sólida. Los otros nueve mandamientos son claramente aceptados univer-salmente. “El argumento del silen-cio” como es conocido (que el Shabat no es mencionado por los apóstoles como un mandamiento directo) es insuficiente para aplicarlo selec-tivamente de esta amanera.
¿Porqué habría Dios de incluir un mandamiento excluyente junto a nueve universales?
Una Hermenéutica Defectuosa
Esta clase de hermenéutica está en quiebra. Decir que solamente los Escritos Apostólicos son aplicables directamente a los creyentes presenta un sinnúmero de dificultades. El primero y mas obvio es que los apóstoles parecen hacer un gran esfuerzo para establecer que las Escrituras (la Santa Palabra de Dios) es la norma de vida para los discípulos de Yeshúa. Pero en el tiempo de los apóstoles, las Escrituras Apostólicas, como las conocemos hoy no existían como las Escrituras. Los eruditos evangélicos están de acuerdo que las Escrituras Apostólicas no circulaban como textos canónicos hasta a finales del primer siglo D.M aunque hay indicios que señalan que probablemente fue hasta el segundo siglo.
Aunque algunos de los Escritos Apostólicos pudieron ser recibidos como doctrina divinamente inspirada por los miembros de la comunidad mesiánica del primer siglo, con mayor frecuencia, cuando se habla de las Escrituras es al Tanaj a lo que se refieren, así de simple. Entonces, decir que la iglesia cristiana recibe como doctrina divinamente inspirada solamente lo que los Apóstoles escribieron es esencialmente eliminar completamente las congregaciones del primer siglo los del “Camino” como si no tienen ninguna relevancia para nosotros en asuntos pertinentes a nuestra vida de fe.
Segundo, la hermenéutica que recibe solamente lo que esta declarado o repetido en las Escrituras Apostólicas como divinamente inspirados no puede ser substanciado por los mismos escritos apostólicos. En Romanos 1:32, por ejemplo, Pablo asume que todos están de acuerdo con la aplicación de la pena de muerte para los homosexuales. El asume esto porque es la “ordenanza de Dios” O sea, porque así está establecido en la Toráh. Para Pablo, siendo que está establecido en la Toráh, es recibido como una ordenanza divina para la comunidad de creyentes a la le escribe.
Tercero, Una gran cantidad de valores morales y éticos que hoy consideramos fundamenta-les tienen su origen en la Toráh, y no en el Nuevo Testamento. ¿Donde en los Escritos Apostó-licos encontramos leyes concer-nientes al aborto, pedofilia, abuso de animales, no presentar falso testimonio en una corte, bestialidad, y el uso cruzado en la vestimenta, para señalar algunos…?
Cuarto, Si todo eso es necesario para vivir una vida enteramente santificada ante el Eterno es lo que encontramos desde Mateo hasta Revelación(apartando esas porciones de los evangelios que obviamente están dirigidas a los judíos) ¿Existe entonces alguna necesidad por el Tanaj? uno muy difícilmente podría pensarlo, y uno podría ir aun mas lejos al decir que Marción (que reconocía únicamente a los escritos de Pablo como canónicos) estaba en lo correcto al querer “alivianar nuestra carga” eliminando casi dos tercios de la Escritura. Si ese fuera el caso, ¿no deberíamos de usar mejor nuestras energías espirituales en lo que es “esencial” en vez de aquello que al final, no es realmente necesario? Por supuesto que la iglesia cristiana moderna no está sugiriendo que abandonemos el Tanaj (Antiguo Testamento), pero da la impresión que en un sentido practico ese tipo de hermenéutica se mueve en esa dirección.
Finalmente…
Si el Tanaj es solamente una reliquia del pasado, una antigüedad que adorna nuestros estantes o libreros pero que no tiene un uso practico en nuestras vidas, ¿Ha sido realmente recibido como la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre? Si se usa solamente como un lente de aumento para investigar mas a profundidad la realidad e importancia de la Palabra de Dios (“el Nuevo Testamento”), ¿Está funcionando como una espada de dos filos a la que los aspotoles se referían?
La verdad del asunto está claro: la Torah es una luz que brilla que ilumina nuestras almas con la Verdad de Dios señalando vez tras vea a Yeshúa. Es la base, el yesod, de todas las Escrituras. Y solamente como la conocemos y vivimos, es que las Escrituras como tal entendidas en su totalidad como debe ser..
“la pregunta mas importante que se debe hacer al leer 1 Corintios 7”19 (“Lo que importa es guardar los mandamientos de Dios.”) es “¿Cuales mandamientos debo cumplir? La respuesta será diferente para el hombre y la mujer, judio o gentil, casados o solteros etc….
“Yeshúa violó el Shabat…”
“La Toráh es una Luz brillante que ilumina nuestras almas con la Verdad de Dios señalándonos una y otra vez a yeshúa”
El Pacto del Sinaí
Quienes estuvieron en el Monte Sinaí y que ratificaron el pacto incluyó a mas aparte de los judíos, ya que el texto clara-mente declara que una multitud mixta salió de Egipto: “Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. Éxodo 12:37-38. Sin duda que algunos egipcios y otros de otras naciones se habían convertido al Dios de Israel y salieron con Israel en las mas grande liberación y redención.
Mientras estaban en el Monte Sinaí, ellos también entraron en el pacto. Parecería que los versí-culos de la Toráh que declara una Ley para el nativo y para el extranjero estaba refiriéndose a esta multitud.
Es cierto que el Pacto Sinaitico fue hecho con la nación de Israel y que tiene ramificaciones tanto nacionales como individuales. Esto es aparente por el hecho de que la tierra es entregada a Israel (en cumplimiento al pacto Abrahamico), y asuntos pura-mente nacionalistas tales como el ejército, reyes, y censos son mencionados y leyes específicas para estos asuntos son entre-gadas. Pero que este carácter nacionalista del pacto también incluye a no-israelitas queda claro, y es extendido a todo el que se una a Israel por medio de la fe en su Dios. Este es aparentemente el énfasis de Pablo cuando el describe a creyentes gentiles recibiendo la ciudadanía de Israel (Efesios 2:12-13), habiendo estado lejos antes, pero que ahora han sido traídos cerca. Mas aun, la imagen del injerto que Pablo hace en Romanos 11, y el énfasis claro sobre Abraham como padre de todos los que creen en Yeshúa (Romanos 4:16), es una clara indicación que los gentiles creyentes en Yeshúa, como los otros temerosos de Dios han tomado residencia en Israel (injertados en la misma raíz) y por lo tanto tienen el mismo privilegio de vivir dentro de los mismos preceptos divinos de la Toráh igual que los creyentes judíos.
Algunos podrían argumentar que la lista de los pecados atribuidos a los gentiles por alguien como Pablo (en Romanos 1, por ejemplo) no incluye el violar el Shabat. Esto puede generar diversos tipos de respuestas, como es obvio.
Primero, que las naciones deben guardar la Toráh es la visión de los profetas para el tiempo del fin. La proclamación masiva del evangelio no ocurrió sino hasta después de la venida de Mashiaj y el Espíritu Santo fue derramado sobre los discípulos, hasta ese tiempo el conocimiento de la Toráh era limitado.
Segundo, ninguna de las listas pretende ser completa.
Tercero, El hecho de que las Escrituras claramente enseñan que la Toráh condena al pecador (ya sea gentil o judío; Ej. Gálatas 3:10, 13) significa que el pecador es juzgado por quebrantar (desobedecer) la Toráh. Siendo condenado por sus propias obras (Revelación 20:12, 13) requiere de una norma universal aplicable a todos por igual, aceptado por todos. Esta norma es la Toráh de Dios, una Toráh que condena a todos los que no están en Yeshúa. Que el no-creyente es condenado por la Toráh indica que el o ella es condenado(a) por quebrantar, violar toda la Toráh, no solamente un aparte (Santiago 2:10).
Esta perspectiva está en armonía con el castigo impuesto a las naciones por desobedecer en guardar las fiestas de Tabernáculos, el Shabat del Señor (Zacarías 14:17-19). Estas naciones no estuvieron frente al Sinaí, ni entraron en un pacto de dos participantes: el Eterno e Israel. Empero, estas son hechas responsables igualmente a la norma de la Toráh. Si este es el caso, uno no puede argumentar que los gentiles del presente están exentos de la observancia de la Toráh por el simple hecho de que no ratificaron el pacto, si este fuera el caso, entonces ese mismo argumento podría ser aplicado a gentiles en todos los tiempos. Queda claramente establecido que no hay evidencia al respecto en los textos de los profetas, que consistentemente mencionan a gentiles justos como observadores del Shabat dado a Israel (Isaías 56:1; 58:13, 14; 66:23).
Algunos podrían argumentar que cuando los creyentes son llama-dos a obedecer los mandamientos de Dios, la pregunta más impor-tante que se debe hacer es “¿Cuáles mandamientos son apli-cables para mí?” Alguien podría responder que ciertos manda-mientos, como el del Shabat, no son aplicables a la iglesia del presente. Si hay leyes específicas dadas para grupos específicos es obvio (para hombre/mujer, rey/ siervos, casa-dos/solteros etc.), pero aislar al Shabat aduciendo que fue dado exclusivamente para los judíos requiere una base bíblica sólida. Los otros nueve mandamientos son claramente aceptados univer-salmente. “El argumento del silen-cio” como es conocido (que el Shabat no es mencionado por los apóstoles como un mandamiento directo) es insuficiente para aplicarlo selec-tivamente de esta amanera.
¿Porqué habría Dios de incluir un mandamiento excluyente junto a nueve universales?
Una Hermenéutica Defectuosa
Esta clase de hermenéutica está en quiebra. Decir que solamente los Escritos Apostólicos son aplicables directamente a los creyentes presenta un sinnúmero de dificultades. El primero y mas obvio es que los apóstoles parecen hacer un gran esfuerzo para establecer que las Escrituras (la Santa Palabra de Dios) es la norma de vida para los discípulos de Yeshúa. Pero en el tiempo de los apóstoles, las Escrituras Apostólicas, como las conocemos hoy no existían como las Escrituras. Los eruditos evangélicos están de acuerdo que las Escrituras Apostólicas no circulaban como textos canónicos hasta a finales del primer siglo D.M aunque hay indicios que señalan que probablemente fue hasta el segundo siglo.
Aunque algunos de los Escritos Apostólicos pudieron ser recibidos como doctrina divinamente inspirada por los miembros de la comunidad mesiánica del primer siglo, con mayor frecuencia, cuando se habla de las Escrituras es al Tanaj a lo que se refieren, así de simple. Entonces, decir que la iglesia cristiana recibe como doctrina divinamente inspirada solamente lo que los Apóstoles escribieron es esencialmente eliminar completamente las congregaciones del primer siglo los del “Camino” como si no tienen ninguna relevancia para nosotros en asuntos pertinentes a nuestra vida de fe.
Segundo, la hermenéutica que recibe solamente lo que esta declarado o repetido en las Escrituras Apostólicas como divinamente inspirados no puede ser substanciado por los mismos escritos apostólicos. En Romanos 1:32, por ejemplo, Pablo asume que todos están de acuerdo con la aplicación de la pena de muerte para los homosexuales. El asume esto porque es la “ordenanza de Dios” O sea, porque así está establecido en la Toráh. Para Pablo, siendo que está establecido en la Toráh, es recibido como una ordenanza divina para la comunidad de creyentes a la le escribe.
Tercero, Una gran cantidad de valores morales y éticos que hoy consideramos fundamenta-les tienen su origen en la Toráh, y no en el Nuevo Testamento. ¿Donde en los Escritos Apostó-licos encontramos leyes concer-nientes al aborto, pedofilia, abuso de animales, no presentar falso testimonio en una corte, bestialidad, y el uso cruzado en la vestimenta, para señalar algunos…?
Cuarto, Si todo eso es necesario para vivir una vida enteramente santificada ante el Eterno es lo que encontramos desde Mateo hasta Revelación(apartando esas porciones de los evangelios que obviamente están dirigidas a los judíos) ¿Existe entonces alguna necesidad por el Tanaj? uno muy difícilmente podría pensarlo, y uno podría ir aun mas lejos al decir que Marción (que reconocía únicamente a los escritos de Pablo como canónicos) estaba en lo correcto al querer “alivianar nuestra carga” eliminando casi dos tercios de la Escritura. Si ese fuera el caso, ¿no deberíamos de usar mejor nuestras energías espirituales en lo que es “esencial” en vez de aquello que al final, no es realmente necesario? Por supuesto que la iglesia cristiana moderna no está sugiriendo que abandonemos el Tanaj (Antiguo Testamento), pero da la impresión que en un sentido practico ese tipo de hermenéutica se mueve en esa dirección.
Finalmente…
Si el Tanaj es solamente una reliquia del pasado, una antigüedad que adorna nuestros estantes o libreros pero que no tiene un uso practico en nuestras vidas, ¿Ha sido realmente recibido como la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre? Si se usa solamente como un lente de aumento para investigar mas a profundidad la realidad e importancia de la Palabra de Dios (“el Nuevo Testamento”), ¿Está funcionando como una espada de dos filos a la que los aspotoles se referían?
La verdad del asunto está claro: la Torah es una luz que brilla que ilumina nuestras almas con la Verdad de Dios señalando vez tras vea a Yeshúa. Es la base, el yesod, de todas las Escrituras. Y solamente como la conocemos y vivimos, es que las Escrituras como tal entendidas en su totalidad como debe ser..
“la pregunta mas importante que se debe hacer al leer 1 Corintios 7”19 (“Lo que importa es guardar los mandamientos de Dios.”) es “¿Cuales mandamientos debo cumplir? La respuesta será diferente para el hombre y la mujer, judio o gentil, casados o solteros etc….
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Fecha de inscripción: 04/09/2008

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